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Con cada pensamiento que tenemos, aun cuando no nos damos cuenta, va asociada una emoción, las emociones son energías, tanto los pensamientos como las energías asociadas a ellos  nos afectan de dos maneras:

–  1er. nivel BIOLÓGICO: Cuando tenemos pensamientos » negativos «, odio, rabia, vergüenza, desprecio, crítica, culpa… etc. (bien sean hacia nosotros mismos o hacia otra persona ) el cerebro produce sustancias químicas que van a parar a algún órgano o sistema del cuerpo, esta química siempre es nociva, tóxica para el cuerpo.

Cuando los pensamientos son «positivos», por ejemplo, amor, aprecio, compasión, alegría, bondad…etc.., la química que produce el cerebro  siempre es  beneficiosa y sanadora para el cuerpo y también va a parar a algún lugar de nuestro organismo.

-2do nivel ENERGÉTICO: Todo pensamiento va acompañado de una emoción y las emociones son energía que también se almacenan en el cuerpo.

Cuando son energías de odio, rencor, resentimiento, desprecio, culpa… etc. también nos causan daño, provocan desequilibrios en el funcionamiento de nuestro organismo. 

El cuerpo nos pide que limpiemos o sanemos esas emociones, esas energías nocivas, con «toques de atención» como malestares, achaques o molestias  y si no lo escuchamos y seguimos acumulando más emociones nocivas, el cuerpo terminará dando un toque de atención más contundente en forma de enfermedad.

La ciencia nos dice que más del 70% de las enfermedades que padece la humanidad tienen su origen en las emociones, en lo que sentimos.

POR ESTO ES MUY IMPORTANTE CUIDAR QUE PIENSAS Y CÓMO SIENTES  de las cosas que pasan por tu día a día, porque tiene una relación directa con tu salud,  ya que tus pensamientos y tus emociones están PROTEGIENDO o INTOXICANDO tu cuerpo.